No debemos temer a las primarias, ni la militancia ni los dirigentes. Por un montón de motivos. El primero, publicidad y conocimiento a los candidatos y al partido. El segundo, aunque no lo parezca, es muy difícil que salga un mal candidato de unas primarias. Sirve también para observar que ideas o propuestas calan mejor entre los ciudadanos; y hablamos de ciudadanos que se informan y que eligen su voto, de los pocos a los que se les puede hacer cambiar.
¡Y el impulso a la militancia!... Como decía un compañero de Ponteceso (viví allí cuatro maravillosos años) a la militancia la tenemos muy poco atendida. Salvo excepciones solo se les llama por estatutos y para colaborar en las elecciones. Es fundamental hablar con todos, y, más aún, escucharlos a todos.

Tienes razón, pero tenía aún más el que acuñó la expresión: «o medo é libre». Es el salvavidas de los cortoplacistas, que en las primarias solo ven caos y efectos inesperados que escapan a su control.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo. Pero, poco a poco, intentaremos cambiar esa mentalidad. Ese caos es, entre otras cosas, publicidad. Creo que para los partidos de izquierda o centro-izquierda todo el ruído y la discusión de ideas y de propuestas es mucho más positiva que entre los de derecha. A la gran mayoría del corte socioeconómico de los ciudadanos (ideologías parte) les pueden resultar más beneficiosas decisiones de centro-izquierda que de centro-derecha.
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