martes, 10 de agosto de 2010

Releyendo a Blanco Valdés

Un 9 de septiembre de hace un par de años Roberto L. Blanco Valdés, en su columna El ojo público de La Voz de Galicia, criticaba las últimas actuaciones de los gobiernos socialistas de incrementar los derechos de los ciudadanos (2.500€ por niño nacido, el derecho a una vivienda del gobierno andaluz) en base a que no eran derechos "de verdad" reconocidos en la Constitución Española.
Desde el punto de vista puramente jurídico esto es cierto, aunque la forma de decirlo no es la mas elegante. Actualmente no hay jurisprudencia que permita a un ciudadano de Murcia exigir una vivienda a ninguna Administración Pública.
Parecería atrevido, incluso mal traído, rescatar este tema en época de crisis. Los 2.500 euros desparecen a finales de este año. Los 400 euros de Hacienda (¡qué mal explicados!) ya no existen. Las cifras del déficit de las distintas administraciones públicas se disparan.
Pero hace bien pocos años tampoco podía exigir que su hijo tuviese una educación gratuita hasta los 16 años. Tampoco que atendiesen en un servicio público de sanidad a su madre. Ni que su padre tuviese derecho a una pensión no contributiva. Y estos hechos no han impedido a los partidos progresistas y de izquierdas (principalmente) luchar y luchar para conseguir estas y otras conquistas sociales.
Ni deberían de hacerlo incluso en estos momentos.
Básicamente hay dos maneras (y muchos matices) de entender en estos días el Estado. O más pequeño o más grande. Más pequeño implica menos impuestos, menos derechos, y menos servicios. Más grande implica lo contrario. Más pequeño favorece a los que más tienen, porque a ellos les luce más la bajada de impuestos. Más grande ayuda a los que tienen menos a poder tener, y exigir, unos derechos y servicios de calidad, básicamente educación, sanidad, pensiones y dependencia.
No soy partidario de que hoy se modifique la Constitución para que este derecho sea, como dice el opinante, "de verdad". Pero me niego a pensar en que esta modificación, y otras muchas, no puedan llevarse a cabo en un fututo próximo. Y desde luego si soy partidario de que se pongan en marcha políticas "realmente" activas para que el deseo de cada ciudadano y de cada familia de tener una vivienda propia o de alquiler se pueda llevar a cabo sin pagar un precio inhumano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario