Reforma laboral: tiene menos importancia de la que parece que tiene por las declaraciones que se leen en los medios. Ningún empresario deja de contratar a nadie porque no tenga un tipo de contrato suficientemente "flexible" al que agarrarse. Y a dónde no llega la flexibilidad del contrato llega la posición supuestamente débil del trabajador.
Lo que se busca por parte de algunos es abaratar el fin de contrato de los indefinidos de larga duración (para mal). Para bien, favorecer su movilidad, sin que pierdan la antigüedad.
¿En qué puede favorecer una reforma laboral? Primero en simplificar el actual maremagnum de contratos. Segundo, si viene acompañada de nuevos incentivos, darle nuevos bríos a la contratación indefinida.
El clamor internacional (y nacional) por la reforma del mercado de trabajo responde al desconocimiento. Y a lo de los "45 días por año trabajado", cláusula de uno de los 30 contratos posibles que, actualmente, no se firman en más del 97% de los contratos.
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