Y hoy en los ratos de coche me permite escuchar el debate del estado de la Autonomía.
Son demasiados vaivenes. A pesar de tener experiencia en la gestión privada y pública con buenos resultados. A pesar de tener mayoría absoluta. A pesar de la historia de consensos de la derecha en Galicia. Y a pesar de tener al gobierno de Madrid de saco de boxeo como origen de todos los males.

No es normal lo del decreto del gallego. No lo fue su primera versión, rupturista con los últimos 30 años, como pago a un minigrupo. Ni el cambiazo semanas después. En tierra de nadie y sin respuesta a las preguntas impertinentes de César Rodríguez.
Tampoco el laaargo asunto de las cajas. Todos estos meses y no hay nada. Hoy por hoy cualquier cosa puede pasar. Una caja, dos, alianzas entre ellas, con otras, absorciones con entidades más pequeñas, más grandes...
Y también la terrible impresión que desde el gobierno de Galicia no se ha hecho nada por paliar la crisis. Nada en creación de empresas, de fortalecimiento de grandes grupos gallegos, de incentivos al empleo, el tema eólico (demasiado tiempo parado), muy poco fruto de la relación con el norte de Portugal, el tema de la pesca...
Lo que llama la atención no es tanto lo que se propone sino el no tener las ideas claras.
¿Cuál es la razón? ¿Falta de capacidad en parte de las Consellerías? ¿Del propio presidente? Sea cual sea el motivo, el culpable, o la enfermedad, sabemos que el responsable es Feijoo. Si fuese Chase o Tub sus equivocaciones servirían para aprender y para ayudar a la solución del problema. Pero las equivocaciones de House/Feijoo matarían a los pacientes.
Un pequeño apunte. Feijoo ha reconocido que ha tenido equivocaciones. Aplaudo. No hay peor tonto que el que terquea. Denota inteligencia. Y cintura política en estos días de verdades absolutas.
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