martes, 8 de diciembre de 2009

Aminetu Haidar

Valentía. Determinación. Aminetu Haidar transmite eso. Pero... ¡en qué posición coloca al gobierno español!
¿Qué debería haber hecho España? o ¿Qué puede hacer? Se le ha ofrecido asilo. Se le ha ofrecido la nacionalidad. Es seguro que se esta presionando a Marruecos para que acepte el regreso de Aminetu Haidar con sus condiciones. Desconozco si el Rey ha llamado a Mohamed VI, pero poco más se puede hacer.
¿Y se podría haber evitado? La única manera sería no haber dejado entrar a Haidar por no tener el pasaporte en regla. Pero entonces la cuestión sería esta: "España no deja entrar a una refugiada política del Sáhara". Un problema de muy difícil solución. Una partida de ajedrez entre dos adversarios muy diferentes. Uno muy débil, con las únicas armas de la valentía y de la mayoría de la razón. El otro, poderoso, tiene, de hecho, ocupado el territorio y controlada la población. Y España en el medio, con su pecado original por la forma de la retirada. Un pecado relativo, pero pecado al fin y al cabo.
Infinito ánimo a Aminetu y al pueblo saharahui. Y entendimiento a las autoridades españolas. Gracias por venir.

1 comentario:

  1. La sensibilidad de la oponión pública española es muy diferente a la de otras culturas.
    Estos días llevo oido sólo críticas al gobierno, es posible que se me acuse de insensible, pero ésto es un órdago en toda regla al gobierno de España, tanto por parte de Marruecos como de la propia Aminetu.
    Apoyo la postura de la señora Haidar pero creo que por el bien de su causa deberia recapacitar, ya que acusando al gobierno español, también se acusa a aquellos que confían en él, y posiblemente la consecuencia sea que el pueblo saharaui pierda el apoyo de una parte de la opinión pública española.
    Me parece muy fuerte lo que está pasando, el gobierno se puede equivocar pero nunca ir contra Aminetu, y si eso se llega a demostrar, yo soy el primero que reniego de éste gobierno, y me pensaría muy mucho seguir militando en el PSOE.
    Son momentos de tener la cabeza fría y los pies en el suelo y no dejarse llevar por lo que nos dicta el corazón, son momentos de prudencia y de evitar críticas gratuitas y exageradas.
    Esa es mi opinión a día de hoy.
    Y por supuesto deseo que la señora Haidar siga viviendo y en su tierra.

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