Ágora es una película grandiosa. Con una emoción muy difícil de conseguir. El dinero y la calidad y cantidad de la producción no ha impedido, como en otras películas de gran presupuesto, que se te altere el vello de la piel en varios momentos. Pero no es una película redonda. Tiene pequeñas lagunas, algunos momentos en los que parece que se acelera, o se desacompasa. Quizá se perdió ese algo de ritmo cuando Amenábar metió la tijera y le quitó 20 minutos de su edición inicial.Entonces ¿a que viene lo de genio?
Porque es uno de los pocos directores de los que uno recuerda sus películas. Porque sabe manejar géneros y situaciones tan diferentes como el misterio, el amor (por el conocimiento, por los semejantes, por sexo), la búsqueda del yo, el miedo, la defensa de unos ideales...
Y por la música. Me parece mágico poder componer la música de Mar Adentro sin casi saber solfeo. Tiene varios cortes que me emocionan como muy pocos. Para los que vieron la película, la música que suena en el viaje de Ramón al juzgado a defender su derecho.
"Tener el infinito en la palma de la mano y la eternidad en un instante" (W. Blake). Se consigue menos veces de las necesarias, pero Alejandro Amenábar es uno de los que nos regalan esos momentos.
Gracias, Ana Abelenda, por la frase.
Y gracias por venir!
Y, si queréis, una versión en rigurosísimo directo. Con Carlos Núñez y la Filarmónica de Galicia. En Cuba, en febrero del 2008.
Me gusta tu post, me encanta el estilo de Amenabar, porque siempre tiene meollo y bastante claro lo que quiere contar. Agora emociona la mar en un par de moments y está bien hecha, sí, pero no, no es redonda, debería ser aún más sutil en unos aspectos y quizá más directa en otros, no sé... pienso además que el dire se ha entretenido demasiado jugando con las vastas posibilidades de la tecnología... En fin, Miguel, aprovecho esta ocasión para felicitarte por egoexcéntricos y darte las gracias por compartir mi devoción pr los versos de Blake ;-)
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