El Código Civil, en sus artículos 154 y 155 enuncia que los hijos no emancipados están bajo la potestad de los padres, que se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica (no incluye la rinoplastia). Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral (existe algo más que una nariz perfilada). Si los hijos tuvieren suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. Los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad. Y, por otra parte, los hijos deben: obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre y contribuir equitativamente (¿presentando la factura del cirujano?), según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.
¿Cirugía estética en una persona de 16 años? A la luz de la normativa legal, y, confiando en el buen juicio y en la libertad de criterio tanto de padres como de hijos, parece que lo suyo es que esa joven persona llegue a esa edad sin ese conflicto/problema gracias a un grado de educación suficiente. Si no es así, confiar en el buen tino de sus progenitores y no pagar esa gestión. Claro que en este punto puede darse el caso de que los padres estén de acuerdo, o que no sepan decir no.
Si no es así estamos ante una persona que, libremente y amparada en la legalidad, toma una decisión y se responsabiliza, incluso económicamente, de llevarla a cabo. Quizá, en este último caso, exista un atisbo de madurez.
Estoy de acuerdo con todo...
ResponderEliminarPero no hay que olvidar que vivimos en un mundo en el que tener una nariz de diez centímetros, unos dientes desordenados o unas orejas de avión pueden provocar un minicomplejo, un complejo o un maxicomplejo, o incluso un trauma y una tendencia a la infelicidad de por vida.
Es así, sea carencia de valores, de educaciones o de lo que quiera que sea.
Y partiendo de ahí... hay veces que deberemos pensar, en última instancia, ¿qué es mas fácil, cambiar el mundo o cambiarte la nariz?
Querido Miguel, cuando trabajaba en Zaragoza, en mis desplazamientos desde Galicia a la ciudad maña pasaba cerca de un pueblo (no recuerdo la provincia) que se llamaba TORQUEMADA, me recordaba a algo o a alguien pero nunca sabía de que y por qué.
ResponderEliminarEl otro día escuchando a Rajoy en el mitín de Valencia diciendo LOS NUEVOS INQUISIDORES DEL SIGLO XXI, me vino a la memoria el nombre del famoso pueblo, pero nada tío, que no era capaz de ligar una cosa con la otra.
Ahora que leo tu publicación, me vienen a la memoria el nombre del pueblo, las palabras de Rajoy, pero ni con esas amigo sigo sin caer de la burra y no soy capaz de relacionar unas cosas con las otras.
¿Será que con los 50 casi encima me estoy volviendo viejo y voy perdiendo facultades?.
Un Saludo.
Y un café pendiente.
Es mi Dios la libertad...
ResponderEliminarLos problemas de malformación o fealdad extrema estan recogidos en un proyecto de ley que se presentará en breve para que los cubra la Seguridad Social.
Por otra parte hay que diferenciar entre la posibilidad (libertad) de hacer algo y la conveniencia (razonamiento o código ético) de hacer algo.
Y que es distinto ponerse tetas 120 que no corregir una estruendosa nariz. Aunque... aún siendo más fácil cambiar la nariz que cambiar el mundo... mola más cambiar el mundo, o, en su defecto, hacer que el mundo no te condicione.
Eso es muy bonito, pero el problema viene cuando tu nariz estruendosa te quita el valor que necesitarías para enfrentarte y cambiarlo...
ResponderEliminarQue conste que mi nariz me gusta, y el mundo no :P
Un bikiño!
Totalmente de acuerdo. Incluído lo de la nariz.
ResponderEliminar