"La pregunta del secretario del Tesoro de EEUU descolocó a Rodrigo Rato: “¿Y para qué quiere España entrar en el G8 si nunca propone nada?”. Así es la diplomacia estadounidense, entendida como el arte de decir lo conveniente en cada negociación, no lo que el otro quiere oír. En castellano, “ser diplomático” se interpreta como ser educado, respetuoso, no ofender ni molestar. La diplomacia yankee es diferente, y empieza por llamar a las cosas por su nombre".Nos gustaría que esto se fuese modificando. Medidas como la mayor contribución a programas de desarrollo, la Alianza de Civilizaciones, el ejemplo de funcionamiento del sistema financiero, el dinamismo de muchas empresas españolas en inversiones en otros países... ¿Signos de cambio?
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