martes, 17 de febrero de 2009

Una semana en la vida de un periodista muy novato (I)

Lunes 16 de febrero.
Llegada
El delegado no esta, vendrá más tarde
Ya tenemos mesa y tiempo para leer el periódico (ok), encender el ordenador (ok), esperar a tener alguna tarea (...) quizá por la tarde
Seguimos
Hay amigos!
La cosa ha cambiado. Ya tenemos tarea. Entrevistas varias. De las de seguir la historia.
Compartimos unas horas con la gente de la radio (muy buenos profesionales) y con Manuel, de la redacción digital. Todos nos atienden de maravilla.
El delegado nos invita a comer. Son unos 40 minutos muy intensos, aprendiendo un montón de cosas. Todavía aprenderé más antes de que acabe el día...
Sobre las cuatro y pico ya tenemos tarea. A mi me toca entrevistar a la presidenta de las amas de casa de Ferrol. Voy al despacho del delegado para que me de un par de datos. Y le propongo la posibilidad de unas entrevistas con gentes que conozco. En pocos segundos empiezo a aprender de nuevo: "nosotros ya les podemos entrevistar", "¿cuál sería el aporte nuevo que tú le podrías dar?"... en definitiva: seguimos aprendiendo.
La entrevista se desarrolla muy bien. Me encanta hablar con la gente, sobre todo con la que hace cosas por los demás. Con esta base y siguiendo los consejos de Paco Sánchez transcurrirá una hora y algo muy productiva.
En la redacción le doy vueltas al enfoque y a los titulares. Seguimos aprendiendo. Dos minutos de reunión con Miguel Ángel (el delegado) y ya tenemos titular principal, el de la columna me lo deja a mi. Y me mete un petardo en el culo, que este terminado en unos pocos minutos (aunque es para publicar el miércoles). Esto servira para ponerme las pilas (de las buenas, mega-alcalinas). Y, al final, sale. A las diez de la noche. Hoy me acostaré con una, dos, tres... taitantas cosas que he aprendido y que no creo que vaya a olvidar.
Gracias por venir.

1 comentario:

  1. Me alegro mucho Miguel. Estoy seguro de que lo harás my bien. Cuando nos contabas cómo te iba en el máster hablabas con tanta pasión que daba gusto oírte.

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